La hipóstasis prostática
Del propósito de tu vida
“Los pescadores zarpan sin saber dónde están los peces, pero de todas formas van.” — Kazuo Inamori
Vamos a abrir la ventana y a sacudir un poco las alfombras de esta newsletter… Queda por ahí alguien que las lea?
No voy a hablar de Inamori, fundador de Kyocera y monje budista, pero sí de una de sus enseñanzas: La relatividad del valor material y la suma importancia del propósito.
Desde que cumplí cuarenta tacos el médico ha pasado a tener en cuenta mi próstata. Y se agradece.
Pues más me vas a agradecer tú el tener en cuenta tu propósito a partir de ahora, Jesús Manuel.
Hipóstasis es en Kyocera ese primer nivel de valores que sostiene todo lo demás.
Si algo da sentido a tener normas, cumplir con requerimientos, seguir las leyes y los procedimientos es que directa o indirectamente logres un objetivo. Si ese resultado no se obtiene, el esfuerzo realizado se queda en mero papel, como el que hace un curso sin enterarse de nada o el que obtiene una certificación de calidad mientras su organización es un desastre absoluto.
Ese objetivo, que es el valor real del esfuerzo, es lo que yo llamaría propósito.
Pero el propósito puede ser tuyo o de otra persona, de un estado o de una empresa, y eso va en contra de la enseñanza de Kazuo y de este Yak.
Si vas a perseguir un propósito, asegúrate que sea tuyo.
-Y cómo sé cuál es mi propósito?
Ojo que se viene un melón. Sujeta fuerte la katana, porque va directo a tu nariz.
Solo vas a necesitar cinco minutos. En lugar de pensar qué quieres hacer, qué se te da bien o qué podrías hacer realmente, piensa en aquellas cosas que tal vez sin saberlo hayas hecho de forma reiterada en tu vida.
El propósito no es tu rol, Gustavo, es el tipo de impacto que has provocado y que se repite a lo largo de los años. Sin darle muchas vueltas, a mí me sale esto:
Convertir caos en sistema.
Escribir y enseñar lo que sé.
Pues ese es mi propósito. Por tanto, donde quiera que esté, si sigo mi patrón, podré decir que hago cosas “a propósito”.
Te toca, eh? Cuando lo tengas lo puedes poner en palabras bonitas. O que te lo haga chapito:
“Aportar claridad, estructura y calma a personas y organizaciones para que trabajen mejor sin perder humanidad.”
Tu propósito, y aquí vuelvo a la cita del inicio, es independiente del resultado, de si tienes un trabajo, otro o ninguno. De si te va bien o mal.
Es tuyo, para siempre, no lo pierdas.
Un abrazo.



